
El lema de este curso se inspira en la meditación de San Ignacio de la primera semana de ejercicios en l clave de Reconciliación y Misericordia.
Jesús miraba a cada persona con misericordia y esperanza. No se detenía en sus errores o fragilidades, sino que veía en ella todo el bien que podía llegar a realizar.
Con sus palabras y sus gestos devolvía la dignidad, reconciliaba, sanaba las heridas y animaba a comenzar de nuevo. Su invitación sigue siendo hoy la misma: dejarnos encontrar por su amor para levantarnos y caminar con Él.
Somos invitados a saborear la paz y la alegría de sabernos perdonados y ser capaces de transmitir esto a los demás. El amor y la misericordia de Dios no son sólo para nosotros, sino que nos compromete a ser también portadores de la Buena Noticia.
Este curso estamos llamados a vivir las palabras de Jesús al paralítico: Tus pecados te son perdonados. Levántate, coge la camilla y echa a andar (cf. Mc 2,9). Haz tú lo mismo:
¡LEVÁNTATE Y ANDA! Reconciliados por Dios en un mundo herido